martes, 19 de diciembre de 2017

Piel de lobo 3

 
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Incluso el viento parecía haberse calmado alrededor de la solitaria cantina, como para dar mayor énfasis a las palabras de la anciana. «Eso no era un lobo», había dicho y, al instante, todos habían comprendido el alcance de tal afirmación.
 
—O Cosme dixo…—comenzó el trampero, y la vieja, con un movimiento extremadamente ágil para su edad, se plantó ante él, golpeando con ambas manos en la mesa y acercando el rostro a escasos centímetros del suyo...—.
 
Hasta que un aroma a tomillo y malvavisco vino a relajar la tensión.
 
—Cosme non che disse máis, ou porque non quere ou porque non che sabe… Tanto ten. Máis eles sabem… Eles coñecem a sua própria condenação—susurró la mujer, arrastrando la última sílaba.
 
—¡Obdulia, carallo!—intervino Antón—. Ou falas galego, ou castelán, que xa temos bastante co castrapo do Mauro, pra cantia de máis, comprender a tua lenguaxe, metade galego, metade portugués, que ninguén sabe onde o aprendiches.
 
Obdulia, “la portuguesa”, miró a todos, como si tratase de decidir quién de los allí presentes tendría el privilegio de comprender aquello que tenía que decir, e hizo un esfuerzo por abandonar su peculiar modo de hablar, siempre en un tono sibilante, con escasa entonación y un vocabulario lleno de expresiones particulares y foráneas.
 
—No sé más que lo que a xente cuenta…
 
—Nadie sabe mucho de ese pazo—interrumpió ahora el labriego que, detrás del mostrador, llenaba su cuenco de barro con el vino que salía de una espita—. Detrás de esos muros de orgullo habrán pasado miles de cosas, pero ya se guardan muy mucho todos ellos de que los aldeanos no sepamos nada. Ni los que trabajan sus tierras… No somos más que bosta de vaca para ellos.
 
—¡Cuidadiño, Xoán!—advirtió el cantinero—... Ese Ribeiro es de lo mejor que tengo. No lo malgastes… Y ahora deja tú que la vieja se explique. Es una manciñeira. Tan pronto te cuece unas hierbas para el dolor de barriga, como te arregla un roto descosido por alguna verga impetuosa… Y todos le pagan: o le tiran algunos pesos, o le dan conto… Y eso, a ella, le gusta… Porque, vivirá en el bosque, donde nadie sabe, pero siempre está en las mallas, en las romerías..., en la cantina…
 
La anciana se había desplazado hacia la chimenea y calentaba las manos frente a las brasas. La luz ambarina del hogar perfilaba su negra silueta al resto de los clientes y proyectaba una sombra en la pared contraria, desfigurada por los anaqueles cargados de latas, botellas, e infinidad de productos ultramarinos.
 
—Quizás no debería decir…—comenzó de nuevo—. En la ignorancia se vive mejor…
 
—¡Ahora fala, carallo!—prorrumpió el lobero, arrastrando la silla al erguirse y girarse hacia la «manciñeira»—. ¡Se non foi o lobo, teño que saber que foi aquelo que me marcou de por vida!
 
La anciana permaneció impasible, frotando las manos y extrayendo recuerdos.
 
—Os Uxía siempre fueron xente de diñeiro. Don Ramón tenía las tierras del pazo y negocios en Cuba… y nadie sabe qué más. Pero había algo que no le era concedido: un hijo varón… Xa sabedes…, solo el primogénito varón tiene la legítima, el mayorazgo, el apellido.
 
«Don Ramón era hombre violento, de carácter agrio, cerrado en sí mismo y… en su bodega. De extraños anacos de furia. En cambio a mulher era un alma pusilánime, sin espíritu… Doña Emilia era feitiña, boa persona, pero incapaz de contrariar la voluntad de su esposo.
 
Antón se acercó a la barrica de vino joven de la que se había servido Xoán y llenó otro cuenco para acompañarle. Mauro hizo un gesto con la mano y, el cantinero comprendió que debía llenar una jarra grande. La joven, que se protegía bajo el mandil, parecía prestar la misma atención a las palabras de la anciana que el resto de los presentes, pero sus ojos seguían los movimientos de los tres hombres.
 
—Y cuentan…—continuó Obdulia—, que ella fue embarazada hasta siete veces. Pero… todos morreron antes de nacer, salvo dos. Una hembra y un varón. Gemelosss… Por fin, el heredero que tanto deseaba don Ramón… Sin embargo, lo que él no tenía en cuenta era que, aquella criatura en la que había puesto todas sus esperanzasss…nacía con una maldición.
 
La vieja «manciñeira» avanzó una de sus manos hacia el fuego, con la palma abierta hacia las llamas y, elevando el tono, pronunció:
 
—¡Y pasados catorce años de melancolía, el séptimo hijo varón, en noche de luna llena, cabalgará hasta lo profundo del bosque y, embadurnado con los excrementos de la bestia, sufrirá su primera transformación! Desde entonces, por la maldición, en cada luna deberá correr a cuatro patas, saciar su hambre de carne viva y su sed de sangre caliente…
 
—¡Contos de bruxa!—exclamó el labriego—. Yo anduve por los montes de estas tierras durante muchos años, y nunca me topé con ningún lobishome, ni nada parecido. Y aquel sacaúntos de Allariz no era más que un loco asesino que se libro del garrote porque otro loco creyó en sus delirios… Ya tenemos bastante con los lobos, para encima sacarnos de la manga a un hombre lobo.
 
—Los Uxía son gente muy reservada—intervino Antón, pensativo—. Nunca hubiesen pagado a un lobero para que les ayudase a cazar a la bestia, a no ser que estuviesen muy desesperados o… que su intención fuese otra.
 
El trampero permaneció en silencio, acariciando la cicatriz estrellada de su pecho con el dedo corazón. Una ráfaga de viento silbó a través de una rendija, por la que entraron algunos copos de nieve. El silencio inundó de nuevo la penumbra de la cantina. Los hombres bebieron, la joven se arrebujó en el mandil y la vieja «manciñeira» de piel rugosa, como de árbol milenario, dejó que el fuego iluminase en su semblante una enigmática sonrisa.
 
—Nadie sabe nada—prosiguió—. Ni siquiera yo, una pobre vieja que solo conoce unas pocas hierbas con las que curar vuestros males… Pero no solo hablan os homesss… También hablan as pedras das casas, os árbores do bosque, a lua e o sol, as estrelas… O silencio… Tan solo hay que saber escuchar.
 
«Solo alguien de fuera puede matar a la criatura. Solo quien nunca haya visto el rostro del hombre, puede matar al lobo. Ellos lo sabían, pero tardaron en comprenderlo. Tuvo que ocurrir una desgracia, para que permitiesen a alguien penetrar en su secreto. Dos hijos y una maldición. Quizás uno de ellos tenía que morir… O los dos.
 
―Eu non puiden matar  á besta—objetó el lobero, mientras apuraba su vino y se dirigía al lugar donde había dejado el petate—… Xa o dixen.
 
Obdulia, por primera vez desde que había comenzado el relato, se giró hacia él y le miró directamente a los ojos.
 
―Lo sé.
 
Mauro pareció dudar un instante, como si fuese a decir algo más, pero al cabo, se cargó a la espalda el fardo de pieles y se fue hacia el portón.
 
—O amencer chega, e baixa a tormenta…Teño que marchar. Aínda teño traballo. Aí enrriba, hai una cría de lobo que ya debería morrer. Non quero perdela.
 
La puerta de la cantina se abrió con estrepito y una bocanada de nieve y viento rompió el calor interior. El cielo comenzaba a cambiar del negro al añil y, una fina línea anaranjada tostaba el horizonte níveo. El lobero, sin otra despedida, salió al exterior.
 
Todos observaron cómo se marchaba el trampero. El hogar se agitó por el aire de fuera y las llamas crepitaron con fuego azulado. La silueta de Mauro se perdió en la nieve. Obdulia, «la portuguesa», se echó el viejo mandil sobre la cabeza.
 
—¿Canto che debo, Antón?
 
—¡Sácate! Xa me pagarás con un dos teus remedios.
 
La vieja «manciñeira» esbozó una sonrisa y cruzó el umbral. Desde fuera, tornó el rostro y la joven silenciosa, impelida por una orden no verbalizada, se irguió como un resorte y marchó tras su mentora.
 
—¿Quién es esa muchacha?—quiso saber Xoán, el labriego.
 
—No sé muy bien—respondió Antón, el cantinero—. Es la sordomuda. La vieja la tiene con ella desde hace unos años y le enseña todas sus artes. No sé dónde la encontró, pero ya conoces su afán por «recoller todos os paxariños que caen do niño»

                                                                        Final en el próximo capítulo
 
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24 comentarios:

  1. ¡Ay! Qué ganas de que llegue el último capítulo. En este has dejado un montón de pistas que estoy muy intrigada por ver adónde llevan: el hombre-lobo, su hermana melliza, la chica sordomuda, la anciana...

    Aprovecho para confesarte que he sentido mucha envidia por lo bien que escribes. Pero, bueno, te felicito y te mando un abrazo

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    1. ¿Envidia tú? Pues eso es todo un cumplido. Me alegro un montón que te esté gustando, ya queda poquito... La verdad es que si, que la he liado un poquito en este capítulo, ja. Sabes, quería, en cada uno, desde la propia voz de los protagonistas, dar las distintas visiones que se tienen del lobo, sobre todo por esas tierras.
      Muchísimas gracias por tu agradable compañía y por leerme siempre con esa fidelidad.
      Un fuerte abrazo

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    2. Que la vida te regale lo que buscas
      feliz 2018

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    3. Muchísimas gracias. Mis mejores deseos para ti, en este 2018 que entra. Que disfrutes de todo como tú sabes hacerlo.
      Un beso muy grande

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  2. En Ascuas inextinguibles nos tienes a todos... ¡¡BRAVO!!

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    1. Muchas gracias, por leerme y por mandarme tu comentario.
      Me alegro de que te esté gustando y espero que lo haga hasta el final
      Saludos

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  3. Aynnsssssssss Isidoro, qué intriga y qué pasará. Esperando el próximo capítulo.
    Muy bien ambientada, es fantástico lo bien que está recreada y cómo consigues que vea esa cantina y a los protagonistas.
    Besos

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    1. Muchísimas gracias Conxita
      La ambientación aquí es esencial, porque toda la acción se desarrolla en el mismo sitio y en forma de diálogo. Quería que los elementos del entorno tuviesen también su voz. El fuego, la nieve, la luz y la oscuridad, dentro y fuera... Cómo diría Coco, el de Barrio Sésamo, ja ja
      Bueno, me alegro que te guste porque, especialmente en este capítulo, no he quedado totalmente satisfecho
      Muchos besos

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  4. Hola Isidoro.

    La continuidad de la historia gana en intensidad y atrapa cada vez más la atención del lector. Para mí la ambientación del relato está genial, tienes el don de ambientar de forma fantástica tus historias, creo que ya te dije una vez que tus textos son muy cinematográficos, consigues que se visualicen y en este, mucho más aún. La taberna, la singularidad de los personajes, tan trabajados, como el de la "portuguesa" con su lenguaje galaico-portugués, y la sordomuda, ese sí que es total. Además, en zonas de Galicia y en épocas antiguas la figura de estas muchachas con minusvalías, ciegas o sordomudas, como pupilas de señoras mayores, se daba mucho. En resumen: Me ha encantado y atrapado tu texto. Dices que no te has quedado muy satisfecho, pues yo creo que puedes estarlo (y considera la idea de presentárselo a algún guionista o productor de cine ;) )

    Felicidades, Isidoro, y felices fiestas.

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    1. Hola Manoli
      Un placer leer tus comentarios. No sabes cómo me suben la moral. Creo que la evolución en el planteamiento del relato se nota: al principio había pensado en varias historias independientes sobre el lobo que cada personaje contaba sobre su propia experiencia. Luego pensé que la historia podía ser más compleja e interrelacionarse... Añadí un comienzo diferente y cambié algunas cosas y... Salió esto. Y claro, cada uno de esos personajes representa algo de la cultura gallega. En cuanto a lo del guión de cine, ya estoy pensando en los actores que me gustaría proponer, ja ja
      Muchas gracias y muchos besos, Manoli
      Feliz Navidad para tí tambien

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  5. Con ganas de leer los anteriores caps y el final, buen relato. Que pases una feliz Navidad.

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    1. Cuanto bueno por aquí, Boris
      Me alegro de saludarte
      Pues cuando quieras, espero que te guste la historia completa. Sobre esperas un poco hasta te la puedes leer de un tirón, porque solo resta un capítulo.
      Un abrazo muy fuerte amigo y, por supuesto, que también disfrutes de una feliz Navidad

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  6. Hola hola caracola… digo, Isidoro.
    Ya con la primera estrofa y la reacción de la anciana creas expectativa, y tan bien recreada que vi a la vieja golpeando con dos manos la mesa. Jjeje carallo! a ver si se decide por el galego por el catalá.
    En serio Isidoro, me parece un gran trabajo, ya te lo dije en Lobo II, con las dosis necesarias para captar la atención del lector.
    DINAMISM. No importa que la mayoría de los interlocutores estén sentados, todos están haciendo algo, no son estáticos, hacen gestos que delatan su viveza (uno llena un cuenco de vino mientras cuenta sobre el pazo, dándole un halo de misterio)…otro, el cantinero a la vez que regaña cuenta con naturalidad sobre las actividades de la vieja (manciñeira)… quien se calienta las manos frente a las brasas… el lobero arrastra una silla… el trampero se acaricia la herida de su pecho… (todos actúan y hablan cuando les toca orquestados por la batuta del escritor) A todo esto se le llama tener SENTIDO ESCÉNICO. Además de todo lo anterior, la sombra que proyecta la anciana es buena muestra.
    NATURALIDAD EN LOS DIÁLOGOS- Creo que ya te había comentado que guarda un equilibrio entre el gallego y el castellano para que todos podamos entenderlo.
    LA HISTORIA.- Y sin olvidar, por supuesto la historia, en la cual se apoyan todos los elementos anteriores. El corazón de la historia, el temor atávico del pueblo llano,un séptimo hijo (buen número), maldito vagando por los bosque en luna llena, aderezado por la incredulidad de unos, el sarcasmos de otro, y la curiosidad de la concurrencia de la tasca…sobre todo la mía.
    ¿Quién será la muchacha sordomuda?, ¿qué pasará en el próximo capítulo?, ¿cómo es que escribes tan bien compañero?...responde solo a la última pregunta.

    FELIZ NAVIDAD ISIDORO

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    1. Hola Isabel
      Madre mía, compañera!! Leyéndote, casi me creo un experto escritor. La verdad... No sabía que podía hacer todo eso, ja ja. No sé si de forma inconsciente, pero sí que es para mí muy importante el cuidado con todo lo que gira alrededor de la narración. Para escribir, tengo que ver el lugar, posicionarme en tres dimensiones y captar todo lo que hacen los actores, no solo lo que dicen. Todo es importante para la historia, porque mientras ellos cuentan la historia, sus acciones hablan de ellos. Igual que las descripciones no son solo visuales, sino que implican al oído, al tacto, al gusto... O no me digas que no paladeabas el fresquito vino de Ribeiro, tan celosamente guardado, pero tan generosamente ofrecido.
      Pero todo eso me sale de forma natural, sin pensar demasiado, sin técnicas aprendidas. Solo sé escribir así. Y tus palabras, me elevan al séptimo cielo, compañera
      Pero creo que, todo esto, tú ya lo sabes
      ¿Te he respondido a la última pregunta?
      Feliz Navidad. Y un beso de los grandes

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  7. ¡Anda qué si lo saboreo! como que me voy a poner una copa de vino muy frío ahora mismo, aunque no sea Ribeiro sino "Manto Malvasía" de La Geria de Lanzarote. Brindo por ti compañero!!!!!!

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    1. Mmmmhh, pues disfrútalo. Brindamos juntos. Por nosotros. Feliz finde navideño.

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  8. Sabor añejo de la Galicia profunda, una vez más. Aislamiento en un mundo que parece aparte del resto, miedos atávicos y leyendas en torno a la siempre tensa relación entre el lobo y el hombre. Como no podía faltar, referencia velada a Romasanta, el único caso de licantropía reconocido como tal aún cuando como señalas el hombre le echó mucho cuento en el juicio, un personaje oscuro que realizó sus correrías en tierras cercanas a esas que describes.
    Destacar como ya han apuntado los diálogos cuidados, en los que se aprecia la forma de ser de cada uno de los personajes y su psicología particular. Cada uno de ellos parece esconder un misterio oculto en su pasado. La aprendiz silenciosa de la Menciñeira, que hasta ahora no ha tenido mucha relevancia, se adivina como una pieza clave en la historia (igual me equivoco).
    Un capítulo con la intriga a flor de piel que nos prepara para ese final que no sabemos que nos depara. Un abrazo y feliz Navidad Isidoro. Nos leemos.

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    1. Hola Jorge
      Encantado, como siempre, de tenerte por aquí. Poco me queda por añadir a tu certero análisis. Como siempre, no se te escapa detalle, ni siquiera la referencia a Romasanta. En cada episodio he ido dando forma a uno de los aspectos de esa relación entre el hombre y el lobo. Ahora tocaba el aspecto fantástico, esas leyendas de antaño, encarnadas en las historias de la vieja curandera, otro personaje ancestral desaparecido hoy en día. Por cierto, no se me escapa que el término "menciñeira" es, por supuesto, más correcto como lo has escrito tú, pues yo, inconscientemente, lo he castellanizado. Y queda uno... A ver qué nos tiene que contar, aunque, por desgracia, parece que no va a ser mucho... Al menos por su boca
      Un fuerte abrazo paisano y, Felices fiestas.

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  9. Esta genial como llevas los diálogos y las escenas y así he ido leyendo como si estuviera viendo secuencias de una película en ese ambiente gallego que tan bien has ido plasmando, me ha encantado.

    Ahora a esperar el siguiente capítulo, amigo Isidoro, nos dejas en la intriga.

    Quiero desearte una muy Feliz Navidad y lo dusfrutes con tu familia estos días tan entrañables y él nuevo año todos tus sueños se cumplan.

    Mil gracias por hacerme disfrutar de tan buena lectura y gracias por acompañarme en mi rinconcito.

    Besos enormes.

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    1. Muchas gracias a tí, María, por ese cariño que tan generosamente repartes. Es un placer que me acompañes en mi blog y, por supuesto, también lo es visitar el tuyo. Te deseo unas felices fiestas y la mayor de las dichas. Yo seguiré por aquí, espero, aunque la intriga va a durar poco. En unos días, os pongo el desenlace... Creo que para Año Nuevo, para comenzar bien, ja ja
      Un beso grande

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  10. Es como ver una película en blanco y negro con Bela Lugosi o nuestro Paul Nachy. Después del análisis de Tara poco puedo añadir, je, je, je... A esperar la continuación! Un fuerte abrazo y un maravilloso 2018, Isidoro!

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    1. Pues tienes razón. Y más porque se desarrolla en un paisaje nocturno y nevado, ja ja. Y chico, después del análisis de Tara yo también me quedé sin palabras, te lo aseguro.
      Muchas gracias por tu compañía, amigo David. Te deseo lo mejor para el año que nos llega y, por supuesto, seguir leyéndote en tu estupendo blog
      Un fuerte abrazo

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  11. Piel de lobo llega a su final, y lo va a hacer según la tradición de los viejos seriales de televisión "Final en el próximo capítulo". ¡Tachán, tachán...!
    Me tienes intrigado, amigo Isidoro, como al resto de compañeros que siguen esta historia de terror gallego, aunque me da pena despedirme tan pronto de estos buenos personajes.
    Un abrazo. Buena entrada de año.

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    1. Pues ya queda menos, ¡Tachán, tachán! Ya tenía que haberlo publicado, pero un problema de última hora lo va a retrasar un par de días... Te juro que no es por crear expectación, ja ja
      Y bueno, yo no lo llamaría "terror", salvo en este último capítulo un poco... Pero bueno, ya me dirás
      Mis mejores deseos para el 2018 amigo Bruno, y que sigamos compartiendo buenos ratos
      Un fuerte abrazo

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